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AQUELLAS COMIDAS(CHUCHES  INCLUIDAS)

AQUELLAS COMIDAS(CHUCHES INCLUIDAS) (8)

Lunes, 13 Noviembre 2017 18:31

BOCATAS DE NUESTRA INFANCIA (PARTE 1).

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    CHORIZO, NOCILLA, SALCHICHÓN, QUESO CON MEMBRILLO...Y LA DE HAMBRE QUE HAN QUITADO.

    ...Porque la merienda era casi la comida más importante del día. Cuando salíamos del cole teníamos que reponer energías. Aún quedaba mucho dia y actividad por delante, había que aprovechar al máximo el tiempo. Entre las 17:30 y las 18:00 millones de bocas infantiles comenzaban a masticar sin parar. Los bocadillos llegaban para salvar nuestra hambre interminable. Unos dias se disfrutaban más que otros dependiendo de lo que tocaba en suerte, escondido en el medio del bocata. 

   Los reyes eran los de embutido: salchichón, chorizo (Revilla por supuesto), mortadela, chopped, jamón serrano, jamón York. Eran muy socorridos. Las madres siempre los tenían de mano porque aportaban muchas proteínas.

   Y un clásico de toda la vida: el queso con membrillo. Muy habitual en las meriendas sesenteras y setenteras fue decayendo con el tiempo. El membrillo de Puente Genil (Córdoba). ¿Os acordáis de aquellos envases de lata con esos dibujos y colores que después se aprovechaban comos costureros o galleteros?, aunque posteriormente ya se vendían al corte en los supermercados o en envases de plástico sin tanto encanto. Para hacerlo más apetecible se crearon membrillos con sabor a ciruela, melocotón, fresa y con esos colores tan llamativos (verdes, rojos, naranjas). Buena mezcla con queso manchego o mejor aún con el gallego queso de tetilla y su deliciosa cremosidad. Y para comodidad los quesitos en porciones que se podían untar en el bocadillo o comerlos directamente. Sobre todo "El Caserio" (de el Caserío me fío nos decía su publicidad) y "la vaca que ríe". Todo un ritual abrir esa caja  redonda y esos triángulos de rico queso.

   Pero tal vez los preferidos por casi todos los chavales eran los derivados del cacao: el chocolate y la nocilla. Al principio los bocatas de chocolate eran algo extraordinario hasta que se fueron popularizando. Negro, con leche (Nestlé extrafino, un gran vaso de  leche en cada tableta) o el chocolate blanco como "Milkibar" también de Nestlé (una bomba de azúcar) que tenía muchos adeptos. Recordaréis chocolates como "La campana" de Elgorriaga, "Dolca" de Nestlé, marcas como Trapa, Zahor, Suchard, Valor, La Perfección.

   Pero la estrella más deslumbrante en los 70 y 80 fue sin duda la crema de cacao para untar y el rey absoluto sin nadie que le hiciese sombra en su reinado fue NOCILLA (que merendilla). Fabricada desde 1967 por la española Starlux (si, la del caldo) con unas campañas de publicidad importantes y constantes a lo largo del  tiempo y presentando este novedoso producto en anuncios de televisión haciendo ver a los padres que su composición era de lo más natural con el eslógan: "leche, cacao, avellanas y azúcar ¡Nocilla!" que se acompañaba una música sencilla y pegadiza que se hizo muy familiar arrasando en la publicidad de  la época: "Estos son los hombres fuertes de Nocilla, fuertes alegres y deportistas, llenos de vida y de energía...". Hasta nuestro querido Epi protagonizó un anuncio de tv con este producto.

   También recordaréis que se prensentaba con 2 sabores: el vaso con etiqueta roja era de crema negra y el de etiqueta azul era mixto, la mitad negro y la mitad blanco. Al final se mezclaban los 2 sabores y quedaba una crema de color castaño igual de sabrosa. Y seguro que en algún rincón de la casa de nuestros padres aún queda algún vaso de nocilla. Nuestras madres ya reciclaban cuando este término aún no estaba de moda. Y como siempre que hay un dominador aparece otro producto que intenta destronar al rey. En este caso fue el Pralín aunque con menos éxito. Y también aquel híbrido llamado Tulicrem.

      ¿Y que decir de los bocatas de mantequilla y margarina?. Fáciles de preparar cuando no había otras cosas. Por supuesto cubiertos de azúcar. Súper sabrosos pero una bomba de dulces grasas saturadas. Imaginaros como acabaríamos si tenemos que comer en la actualidad uno de estos. No importaba, éramos unos expertos en quemar todas las calorías que absorvíamos. Recuerdo la marca Tulipán sobre todo porque creo que todos coincidíamos en que sus anuncios eran de los más odiados, helicóptero incluido. Aquí os dejo el sketch de Martes y 13 parodiando este anuncio de tv: "Julipán en bocadillo". Al margen del éxito de Tulipán otras marcas intentaban también "untar" el mercado: Flora, Arias, Natacha, Artúa, Kraft, Larsa, Central lechera  Asturiana.

 

   Y siguiendo con lácteos otra bomba: los bocadillos de leche condensada "La Lechera". Un auténtico placer para los sentidos, pocas veces estaremos tan cerca del paraíso. Exqusita sobre todo tomándola fría de la nevera (en tubo o en lata). Aunque siempre se escuchaban los quejidos maternos: ¿Pero sólo queda esto?. ¡Pero si ayer estaba casi llena!, seguido de un silencio total...

   Sigamos untando. Cierto éxito aunque no para todos los gustos, tuvo su momento el Paté de Foie Gras. Las marcas más vendidas: la catalana "La piara" con su tapa negra y con su canción "Patés la Piara más buenos que el pan" y la extremeña Apis. Posteriormente los tipos de paté se fueron ampliando (atún, sobrasada...).

   Y como los tipos de merienda y bocatas son casi tan numerosos e interminables como niños en un colegio pronto os dejaré la segunda parte de este artículo. Seguro que encontraréis aquellos bocatas que os faltan... id haciendo memoria. 

 

   ¡ES LA ÚLTIMA QUE TOMAS!.

 

 

    Puerta de entrada al paraíso. Era la mejor manera de salir de la monotonía diaria de las galletas Maria. Solamente para ocasiones especiales, bien porque venían visitas a casa o con suerte te las ponían en casa ajena. En ambos casos siempre con la mirada estricta de los mayores por si "te pasabas". 

   La reina de las surtidas fueron, sin duda, las galletas de Cuétara. Las más vendidas y con una variedad muy completa y sabrosa. Siempre recordaremos especialmente las que estaban cubiertas de chocolate y envueltas en papel plateado o en papel celofán. Aunque las demás tampoco estaban mal. Eran 4 de chocolate con envoltorio, mi preferida era la de barquillo de chocolate con forma rectangular en cuyo envoltorio estaba escrita la palabra "risas". La que venía envuelta como un caramelo y en papel celofán, la que decía "bombón" tampoco tenía nada que envidiarle. Además había otras 2 de chocolate que no venían envueltas. Una de ellas era redonda y espolvoreada con pequeños trocitos de coco, muy sabrosa. La otra era pequeña y rectangular. De las "demás", de las que no tenían chocolate no estaban mal ni el bizcocho ni el barquillo sin olvidar los canutillos; se podía absorver la leche a través de ellos a modo de pajita lo que era muy divertido.

   La caja tenía 2 pisos y cada uno de ellos estaba envuelto en celofán transparente. Y claro, cuando en el piso de arriba sólo quedaban unas pocas, las peores, era muy tentador abril el paquete de abajo con cuidado, coger alguna siempre con envoltorio para volver a dejar este vacío pero en su sitio para que no se notase. ¡Eran tan irresistibles!.

   Tal vez más antigua que las Cuétara era el Surtido Nebi, otro manjar de la marca Artiach. Recuerdo de estas galletas aquellas que estaban envueltas en papel de aluminio y en particular una en color azul y otra en plateado. Entre ellas estaba la Chiquilín. No se vendían tanto como las Cuétara pero estaban al nivel de ellas. Posteriormente la marca Nebi desapareció adoptando el nombre de galletas surtidas Artiach pero variando totalmente los tipos de galletas, tal vez intentando modernizarlas para hacer frente al fenómeno Cuétara.

   La marca Fontaneda tambien se unió a la lucha por la supremacía de las galletas surtidas aunque con menor éxito. Daba igual, el imperio Maria Fontaneda era hegemónico.

   También recuerdo otra marca, el surtido Loste que se fabricaba en Burgos. No estaban nada mal. Eran surtidas de tamaño más pequeño que todas las anteriores. La galleta que más recuerdo era una que tenía un trozo de pasta sabor cereza en el centro ¡se te quedaban pegados los dientes, peor que masticar pegamento!. Tuvieron un paso efímero, sólo se vendieron unos años, desapareciendo de las tiendas repentinamente. 

   Otras marcas de menor difusión pero que seguro llenaron y endulzaron la infancia de muchos niños fueron la marca Birba y la marca Solsona, ambas catalanas.

   Y dejo para el final una marca que aunque no fabricaba galletas las incluyo aquí porque la filosofía era la misma: las famosas pastas Reglero. Mucho más intensas y potentes. Daban un contrapunto muy interesante a las galletas surtidas. En la variedad está el gusto.

   Y una curiosidad. Recordaréis que a finales de los años 80 de repente en las cajas de todo tipo de galletas comenzaron a aparecer palabras en idioma árabe. Para poder exportar a estos paises las marcas españolas de galletas tuvieron que cambiar la composición de las mismas, en concreto las grasas animales por otras de origen vegetal ya que la religión musulmana no aceptaba ese tipo de grasas. El negocio es el negocio.

   ¿Cúal era tu surtida favorita?.

 

Domingo, 16 Octubre 2016 16:02

NUESTROS PRIMEROS CHICLES (PARTE 3). AÑOS 80.

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   BANG BANG, BOOMER, TRIDENT, BUBBALOO, TREX,ORBIT...

   A rey muerto rey puesto. Los chicles Cheiw y Niña ya no son incontestables. Surgen otros chicles que bien porque ofrecen otra imagen más moderna, bien porque ofrecen "algo distinto" poco a poco se van abriendo paso en nuestras preferencias. 

   El que primero se instala en nuestras vidas es el Bang Bang, el chicle "con sabor largo, largo que dura y dura". Se presentaba en un envoltorio alargado con 5 chicles de forma cuadrada. Eran los preferidos. Tenían mucha azúcar y mucho sabor y realmente se podían hacer grandes globos sobre  todo  si metías en la boca varios juntos para poder batir el récord mundial del globo más grande aunque tuvieses que estar despegando los restos de tu cara y de tu pelo. ¡Quién no se tuvo que cortar con una tijera los pegotes del pelo alguna vez!. Se comenzaron vendiendo con los clásicos sabores de menta y fresa pero pronto estos sabores se fueron diversificando: fresa- pátano, cola, lima- limón, limón, naranja... e incluso sabor a ¡chocolate!.

  El otro gran chicle de la época fue Boomer, el del superhéroe que estiraba los brazos y las piernas hasta límites insospechados, el del estribillo que decía "Boom, Boom, Boomer". También con numerosos sabores (incluso lo fabricaron con sabor a natillas). Costaba 5 pesetas. Todos recordaréis el kilométrico Boomer con su sabor a fresa, ese que se vendía como si fuese una cinta métrica extensible, el autoservicio convertido en chicle. Podías ir cortando a voluntad sus 1,80 metros de interminable cinta de chicles. Que inmensas posibilidades tenía el kilométrico. Desde hacer "botellón" de chicle con los amigos hasta engullirlo todo de una vez e incluso hacer maldades cuyo único límite era la interminable y fecunda imaginación de un niño ocioso y aburrido.

   En 1988 se introduce en España el chicle Bubbaloo. Aunque menos vendido debido su precio (costaba el doble que el  Bang Bang) tuvo también cierto éxito debido a que en interior del chicle, al morderlo, se derramaba un líquido que tenía en su interior y con el que durante unos momentos se conseguía una explosión de sabor. 

   Y a mediados de los años 80 comienza a extenderse por la sociedad el interés por la salud a través de la alimentación. Aparecen los chicles sin azúcar y Trex (1983) es el primero. Se mezcla el miedo de los padres a las caries y a las facturas de los dentistas. La publicidad de este chicle claramente dirigida a los padres decía " 9 de cada 10 dentistas recomiendan chicles sin azúcar" y "besos sin azúcar" dirigida directamente a los chavales aunque lo realmente interesante eran los besos, daba igual con o sin azúcar. Compitiendo directamente con Trex aparece  la marca Orbit (1985) para luchar por el mercado del chicle saludable sin azúcar. Y para cerrar las marcas de chicle no nos podemos olvidar de la marca Trident, que fue la que patentó el primer chicle sin azúcar del mercado.

   ¿Cuál era tu preferido?

Martes, 23 Agosto 2016 23:30

FLAGGOLOSINA MI RICO HELADO.

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   UNO DE LOS MANJARES DE NUESTRA INFANCIA. PARA TOMAR CONGELADO O LÍQUIDO PARA LOS IMPACIENTES.

 

   Y el anuncio de tv, con su música pegadiza:

   "Flaggolosina, mi rico helado

   del congelador lo saco congelado.

   Siempre en la cima Flaggolosina

   ¡yo de naranja y fresa!,

   ¡yo de piña y menta!

   ¡y yo flaggolosina de limón!

   Haz en casa tus helados

   la golosina Flag.

 

   Para los que no la disfrutaron, explicarles que era un sobre de plástico alargado que en el interior tenía un líquido de varios colores que correspondían a distintos sabores. Estos sobres se metían en el congelador y se convertían en un helado de hielo, algo similar a los polos helados. Lo difícil era aguantar el tiempo necesario para conseguir congelarlo y no comerlo líquido. Dependiendo del kiosco, algunos lo vendían ya congelado. Una vez abierto el sobre lo que se solía hacer era absorver con la boca la flaggolosina extrayendo el líquido con lo que el helado se quedaba en puro hielo, sin sabor y sin color. Algo así como si ras un Wraith de Stargate Atlantis absorviendo la rza vital de los humanos. Los niños buenos los chupaban hasta terminarlo o también se podía mordisquear hasta terminarlo.

   La Flaggolosina era el recurso principal cuando teníamos poco dinero para comprar Camy, Frigo, Kalise, Miko, Avidesa y demás. Empezaron costando 1 peseta cuando los polos helados podían costar alrededor de 5 pts. y aunque no era comparable a éstos, por lo menos te tomabas algo similar a un helado y matabas el gusanillo. Supongo que hoy en dia no pasarían ningún control de Sanidad ¡Cómo te quedaba la lengua según el sabor elegido! y ¡que sabor a medicamento!

    Fue fabricado por José Nortes en Lora del Rio (Sevilla). Como ha ocurrido a muchas empresas españolas que consiguieron un producto de éxito. muchas de ellas terminaron liquidándose. Ocurrió lo mismo con la fabricante de esta golosina- helado. Después de reinar en los años 70 de manera indiscutible y vender millones de unidades, la competencia de los helados,  y los cambios en los hábitos de consumo hicieron que esta empresa entrase en suspensión de pagos en 1982.

Miércoles, 20 Julio 2016 00:10

NUESTROS PRIMEROS CHICLES (PARTE 2). AÑOS 60/70.

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   BAZOKA, DUNKIN, BAZOOKA, DUBBLE BUBBLE, ADAMS Y LOS DE BOLA.

 

 

   Además de los Cheiw y los Niña, numerosas marcas de chicles se fabricaron en España o se importaron del extranjero en estos años. El chicle era la estrella de las chuches.

   Uno de los históricos fue la marca Dunkin (mediados de los años 60), fabricados por Gallina Blanca (Avecrem, Sopinstant), con un sabroso sabor a fresa. Como recompensa, gratis con los chicles regalaban figuras de plástico (Lucky Luke, soldados, Astérix, figuras de dibujos animados de la Warrner, los cabezudos), también cromos de Mortadelo y Filemón, los de Kubala enseñando técnicas futbolísticas y también llaveros, juego del saltimbanqui. Todos estos regalos lo convirtieron en uno de los favoritos de los chavales de la época.

   Esta lista la completan otros chicles como Bazoka y Bazooka (se estira y explota). Los 2 pertenecían a la empresa norteamericana Tapps. La diferencia era que la primera marca se fabricó bajo licencia en España desde finales de los años 50. Muchos de vosotros lo recordaréis por su forma redonda y con sus 3 pisos en forma de disco, parecido a un carrete. Su textura permitía hacer chicles muy grandes. Fue sustituido por la otra versión de esta multinacional, el Bazooka (con 2 oes para diferenciarlos). Este último venía con unas tiras de cómic incorporadas en el envoltorio. Su protagonista era Bazooka Joe. También regalaban calcomanías y enviando por correo 25 envoltorios podías formar parte del club Bazooka, recibir una insignia y optar a sorteos.

   Cerrando la lista aparece Dubble Bubble (fabricante también de chicles Niña), un chicle que aunque era más minoritario tenía muchos adeptos. Venían acompañados de historietas cómicas que hacían la delicias de los pequeños. Nombramos también a los de la marca Adams que tenían 2 tipos de chicles diferentes al resto. En esto consiguieron ser muy originales. El primer tipo era de pequeño tamaño, forma cuadrada y de color blanco porque el chicle estaba rodeado de una capa de azúcar que se deshacía en la boca hasta que quedaba solamente el chicle. La caja constaba de bastantes unidades, el problema era que si querías hacer globos debías engullir varios chicles. Su principal y sabor más conseguido era el de menta. El otro tipo tenía forma rectangular, median menos de 1 milímetro de espesor y estaban cubiertos de una capa ligera de azúcar glaseada. Eran más caros que los Cheiw pero tenían un sabor especial. Super blandos, teníamos que tener mucho cuidado al explotar los globos ya que al ser tan fino el chicle era muy fácil que se quedase pegado a todo y que fuera muy difícil eliminar sus restos. Recuerdo como sabores más logrados el de clorofila. Era el único fabricado con este sabor, el de Cheiw aún no había salido al mercado y el de limón.

   Y no podríamos terminar este artículo bajo pena de condena al infierno si nos olvidásemos de los chicles de forma redonda, los únicos que no se vendían en kioscos y sí en máquinas expendedoras automáticas situadas en la calle, eran chicles 24 horas. Por 1 peseta podías comprar uno de ellos. El sabor no era comparable al resto de las marcas, duraba muy poco y era muy duro, pero el poder comprarlo en una máquina bajando una palanca tenía su gracia, al igual que el ir deshaciendo la capa de azúcar de la que estaban fabricados hasta llegar al chicle. Era muy habitual enseñar la lengua y ver que se podía teñir totalmente de color azul, naranja, rojo, verde y todos los imaginables. Las bolas se podían ver a través de una pantalla transparente. Podías apostar con amigos y hermanos el color de la bola que saldría y así ganarla para tí. 

 

Domingo, 10 Julio 2016 15:03

NUESTROS PRIMEROS CHICLES (PARTE 1). AÑOS 60/70.

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   CHICLES CHEIW Y NIÑA. 

 

   Sin duda ninguna, los chicles fueron durante muchos años la estrella de las golosinas (203.000.000 de chicles consumidos en España en 2010). Como la mayoría de las novedades nos llegaban desde E.E.U.U. Todo lo que se importaba desde este pais, desde productos hasta moda, cine o música tenía el éxito asegurado. En España comenzó a introducirse en los años 60 y alcanzó un total éxito en los 70. Las distintas marcas competían en cuanto a sabor, textura, duración del chicle y "regalos" que podían traer consigo.

   Era un artículo tan preciado que para que "durase" más tiempo no teníamos ningún problema en dejarlos de un dia para otro pegados en cualquier superficie siempre y cuando no lo detectasen por personas mayores principalmente so pena de quedarte sin él (pupitre, mesilla de noche, etc). Prohibido terminantemente masticarlos en clase, te arriesgabas a recibir una colleja, un castigo o la temida nota para tus padres. Lo que nos daba más placer, sin duda, era competir por quien fabricaba el chicle más grande, algo que no estaba exento de técnica, aunque por mucha técnica que tuvieras si no tenías dinero para comprar varios chicles y meterlos juntos en la boca siempre acababas perdiendo con otros "niños más ricos" que tú. El hacer globos grandes tenía su peligro, cuando explotaban se quedaban pegados a tu cara. El mejor remedio para despegarlos no era otro que sacar el chicle de tu boca y pegarlo a los restos explotados. Lo peor era si el globo se convertía en espectacular y explotaba pegándose al pelo porque en este caso no existía ningún remedio mágico (tijeras al canto).

   Fue una empresa española, Damel (Dama de Elche, S. A) cuyo origen era una pastelería alicantina, la que en muy poco tiempo (se fundó en 1964) consiguió dominar el mercado de esta golosina. Los chicles Cheiw fueron la estrella. Se vendieron millones y millones. Inicialmente solamente fabricaron 2 sabores, muy clásicos: menta y fresa. Costaban 1 peseta la unidad. También podían comprarse en paquetes de 5 unidades por 5 pesetas. Posteriormente esta empresa diversificó los sabores consiguiendo con esta acción seguir dominando en el reino de los chicles. Estos nuevos sabores que alcanzaron inmediatamente un éxito rotundo fueron el de fresa ácida (muy duro) y el de clorofila (blando). De hecho, las millonarias ventas de estos 2 nuevos sabores eclipsó totalmente a los de menta y fresa. Y como el  chicle de  1 peseta se quedaba muy pequeño, sacaron al mercado el Cheiw Junior (el de  los tacotes). Consistía en 2 chicles más grandes que se vendían en un mismo paquete y que costaban 5 pesetas. Los Cheiw venían "pelados", al contrario que los de otras marcas que traían regalos. Damel fue el fabricante de tesoros como Palotes, Pectol y caramelos Snipe. En una última fase ampliaron el catálogo de sabores sin éxito como el de canela.

   ¿Os acordáis del anuncio de tv de Cheiw Junior?. Seguro. El estribillo decía así : " Eso me mola chaval, me va cantidad, se lo saben hacer los muchachos de Cheiw Junior. Cheiw Junior, Cheiw Junior, Cheiw Junior, Cheiw, tacotes de Cheiw". La letra y la música era de Juan Pardo. ¿Y del famoso chiste de Cheiw?: " Un niño va a un Kiosco y dice: " ¿Me da cinco chicles? Cheiw?. No, cinco. 

   Y compitiendo directamente con el Cheiw, quizás el chicle Niña fue el que más de acercó a su nivel de ventas, aunque tal vez lastrado porque iba dirigido exclusivamente al público femenino (ningún niño se atrevía a comerlo en público bajo pena de grave burla por parte de tus amigos). En privado era otra cosa porque este chicle tenía un sabor a fresa muy intenso y además al ser muy blando se podían hacer globos espectaculares. Este chicle sí que venía con regalo. Los añorados cromos de "Trajes mundiales", "Moda 75", "Trajes típicos del mundo", "Historia del vestido" , "Cromos horóscopo" y "La moda desde Eva" que se podían coleccionar y pegar en un álbum.

   La lista la completaban Bazoka, Dunkin, Bazooka, Dubble Bubble, Adams y los chicles de bola, que trataremos en otro artículo.

Sábado, 02 Abril 2016 12:10

DE EL CASERÍO... ME FÍO

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   CREMOSO, DELICIOSO, SUAVE.

   ¿A qué nadie se acuerda de la primera vez que probó su primer quesito en porciones de El Caserío?. Imposible recordarlo. Nacimos y crecimos con este sabor.

    En 1931 Pedro Montañés, un joven emprendedor de Menorca después de trabajar en Francia y conocer el mercado de los quesos en este pais, apuesta por la idea de utilizar los cremosos quesos de su tierra fundiéndolos para conseguir un producto que en Francia estaba logrando un gran éxito, los quesitos en porciones.

    Contacta con una empresa suiza que fabrica la maquinaria necesaria  para procesar este tipo de queso. Realiza pruebas con el tradicional queso menorquín que resultan satisfactorias. El resto ya es conocido. Era un producto totalmente novedoso en la España de la época. Pedro Montañés tuvo muy claro que había conseguido un producto de muy alta calidad pero para llegar a todos los puntos del pais debería tener una logística desarrollada, en una época en la que los transportes y el almacenamiento eran muy complicados. Toda la producción es fabricada por la empresa Industrial Quesera Menorquina desde las Islas Baleares.

   Pero la realidad es muy tozuda y en 1992 como ha ocurrido con tantas marcas españolas fue comprada por la multinacional Kraft Foods. En 1998 la fábrica de Menorca fue cerrada y la producción trasladada fuera de España.

   Aprendimos arquitectura tradicional. La imagen de un caserío con su tejado rojo y paredes blancas rodeado de huertas fue el potente icono de este producto. 

   Aprendimos geografía al saber que existía una localidad llamada Mahón que era a su vez la capital de Menorca y que las Baleares eran algo más que un lugar de veraneo.

   Aprendimos geometría. La caja era un prodigio de diseño. Una caja  circular (no era habitual) que encerraba dentro unas figuras triangulares  perfectamente iconografiadas y envueltas en un papel plateado que se abrían a un verdadero manjar. Era como abrir un regalo, era un ritual.

    Aprendimos que la publicidad podía hacer que las madres "se fiaran" de un buen producto.

   Estrella de los bocatas de nuestra infancia, podia ser untado o colocado entero. Muchas veces también era "atracado" en la nevera sin necesidad de acompañarlo de pan. ¡Quién se ha comido el quesito! era el grito de muchas madres. Irresistible ¡era tan vicioso!. 

   Con el tiempo la gama se fue ampliando con queso rallado, en lonchas.  Sin duda "El Caserío" era la marca líder aunque también recordaréis marcas como "La vaca que ríe" o "MG".

 

  

Viernes, 18 Diciembre 2015 00:00

PETA ZETAS.

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   EXPLOTA, EXPLOTA MI CORAZÓN (DE CARAMELO).

 

    En 1979 la empresa española Zeta Espacial, S.A crea los famosos Peta Zetas, una golosina totalmente diferente a todo lo que existía hasta entonces. Son pequeños granos de caramelo con burbujas de anhídrido carbónico (como las de los refrescos y gaseosas) en su interior. Estas burbujas de gas tienen  una presión atmosférica bastante más alta que la del aire exterior. Al entrar en contacto la saliva con el caramelo, éste se deshace liberando ese gas y produciendo sus chasquidos y explosiones tan característicos.

   Inicialmente se fabricaron con sabor a fresa (el de mayor éxito) ampliando posteriormente éstos. Actualmente se exportan a más de 60 paises.

 

   Podemos pensar que fué una de las primeras chuches interactivas. Su consumo era mejor en grupo ya que así se conseguía mayor efecto. Los ruidos que provocaban un grupo de niños degustando simultáneamente esta golosina era más espectacular. De hecho el primer anuncio de televisión de esta golosina era así. Con el ruido conseguido, el grupo de niños intentaba confundir al portero del equipo de fútbol contrario para que no pudiese parar un penalti.

  Por supuesto, la creatividad infantil no tenía límites y los niños experimentaron multitud de posibilidades con esta golosina (mezclarla con todo tipo de alimentos, con agua, mientras el profesor estaba impartiendo clase, etc). Hasta el programa de televisión de "El Hormiguero" le ha dedicado uno de sus experimentos.

   Aún los puedes comprar, siguen existiendo. A 0,45 €.

   ¿Y tú que cosas inconfesables has hecho con los Peta Zetas?. Coméntanoslo.