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    Juego imprescindible en las casas de los niños de distintas edades en los años 70 y 80. Fabricados por Industrias Piqué. La filosofía del juguete era muy sencilla: un tablero de color blanco totalmente agujereado y sobre el que se colocaban unos pinchos de plástico de distintos colores. Era un juguete que fomentaba la imaginación y la capacidad espacial. Además de poder copiar los distintos dibujos que siempre tenían de muestra en el interior de la caja lo más gratificante era idear y crear tú mismo las figuras o dibujos , letras o  palabras. No era tan fácil construir formas. Las líneas rectas eran muy sencillas pero cuando la forma era redondeada la cosa se complicaba, se tenían que realizar varias pruebas hasta conseguir algo medianamente aceptable.

      Las piezas, que tenían unos colores muy llamativos, eran de distintos tamaños según las edades de los niños, de mayor a menor. Su forma era variada: redonda, cuadrada, en forma de estrella. Eran también transparentes e incluso los últimos modelos tenían luz propia. Las cajas eran un verdadero prodigio de diseño. A todo color y plagado de dibujos. Muy atractivo, te entraba por la vista.

    Fué uno de los regalos estrella de la época. A su carácter formativo  se unía un precio contenido por lo que en todas las casas había al menos uno de estos juegos. Aún se siguen vendiendo en la actualidad y básicamente no han tenido muchos cambios. Desde 20 € se pueden conseguir tanto los originales como los más actualizados. Los juguetes clásicos no pasan de moda.

   ¿Qué dibujos eran vuestros preferidos?. ¿Los barcos, las casas, los coches, las flores, tractores, caras, jarrones, animales?. Estamos deseando saberlo.