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Sábado, 02 Abril 2016 12:10

DE EL CASERÍO... ME FÍO

 

   CREMOSO, DELICIOSO, SUAVE.

   ¿A qué nadie se acuerda de la primera vez que probó su primer quesito en porciones de El Caserío?. Imposible recordarlo. Nacimos y crecimos con este sabor.

    En 1931 Pedro Montañés, un joven emprendedor de Menorca después de trabajar en Francia y conocer el mercado de los quesos en este pais, apuesta por la idea de utilizar los cremosos quesos de su tierra fundiéndolos para conseguir un producto que en Francia estaba logrando un gran éxito, los quesitos en porciones.

    Contacta con una empresa suiza que fabrica la maquinaria necesaria  para procesar este tipo de queso. Realiza pruebas con el tradicional queso menorquín que resultan satisfactorias. El resto ya es conocido. Era un producto totalmente novedoso en la España de la época. Pedro Montañés tuvo muy claro que había conseguido un producto de muy alta calidad pero para llegar a todos los puntos del pais debería tener una logística desarrollada, en una época en la que los transportes y el almacenamiento eran muy complicados. Toda la producción es fabricada por la empresa Industrial Quesera Menorquina desde las Islas Baleares.

   Pero la realidad es muy tozuda y en 1992 como ha ocurrido con tantas marcas españolas fue comprada por la multinacional Kraft Foods. En 1998 la fábrica de Menorca fue cerrada y la producción trasladada fuera de España.

   Aprendimos arquitectura tradicional. La imagen de un caserío con su tejado rojo y paredes blancas rodeado de huertas fue el potente icono de este producto. 

   Aprendimos geografía al saber que existía una localidad llamada Mahón que era a su vez la capital de Menorca y que las Baleares eran algo más que un lugar de veraneo.

   Aprendimos geometría. La caja era un prodigio de diseño. Una caja  circular (no era habitual) que encerraba dentro unas figuras triangulares  perfectamente iconografiadas y envueltas en un papel plateado que se abrían a un verdadero manjar. Era como abrir un regalo, era un ritual.

    Aprendimos que la publicidad podía hacer que las madres "se fiaran" de un buen producto.

   Estrella de los bocatas de nuestra infancia, podia ser untado o colocado entero. Muchas veces también era "atracado" en la nevera sin necesidad de acompañarlo de pan. ¡Quién se ha comido el quesito! era el grito de muchas madres. Irresistible ¡era tan vicioso!. 

   Con el tiempo la gama se fue ampliando con queso rallado, en lonchas.  Sin duda "El Caserío" era la marca líder aunque también recordaréis marcas como "La vaca que ríe" o "MG".