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   ¡ES LA ÚLTIMA QUE TOMAS!.

 

 

    Puerta de entrada al paraíso. Era la mejor manera de salir de la monotonía diaria de las galletas Maria. Solamente para ocasiones especiales, bien porque venían visitas a casa o con suerte te las ponían en casa ajena. En ambos casos siempre con la mirada estricta de los mayores por si "te pasabas". 

   La reina de las surtidas fueron, sin duda, las galletas de Cuétara. Las más vendidas y con una variedad muy completa y sabrosa. Siempre recordaremos especialmente las que estaban cubiertas de chocolate y envueltas en papel plateado o en papel celofán. Aunque las demás tampoco estaban mal. Eran 4 de chocolate con envoltorio, mi preferida era la de barquillo de chocolate con forma rectangular en cuyo envoltorio estaba escrita la palabra "risas". La que venía envuelta como un caramelo y en papel celofán, la que decía "bombón" tampoco tenía nada que envidiarle. Además había otras 2 de chocolate que no venían envueltas. Una de ellas era redonda y espolvoreada con pequeños trocitos de coco, muy sabrosa. La otra era pequeña y rectangular. De las "demás", de las que no tenían chocolate no estaban mal ni el bizcocho ni el barquillo sin olvidar los canutillos; se podía absorver la leche a través de ellos a modo de pajita lo que era muy divertido.

   La caja tenía 2 pisos y cada uno de ellos estaba envuelto en celofán transparente. Y claro, cuando en el piso de arriba sólo quedaban unas pocas, las peores, era muy tentador abril el paquete de abajo con cuidado, coger alguna siempre con envoltorio para volver a dejar este vacío pero en su sitio para que no se notase. ¡Eran tan irresistibles!.

   Tal vez más antigua que las Cuétara era el Surtido Nebi, otro manjar de la marca Artiach. Recuerdo de estas galletas aquellas que estaban envueltas en papel de aluminio y en particular una en color azul y otra en plateado. Entre ellas estaba la Chiquilín. No se vendían tanto como las Cuétara pero estaban al nivel de ellas. Posteriormente la marca Nebi desapareció adoptando el nombre de galletas surtidas Artiach pero variando totalmente los tipos de galletas, tal vez intentando modernizarlas para hacer frente al fenómeno Cuétara.

   La marca Fontaneda tambien se unió a la lucha por la supremacía de las galletas surtidas aunque con menor éxito. Daba igual, el imperio Maria Fontaneda era hegemónico.

   También recuerdo otra marca, el surtido Loste que se fabricaba en Burgos. No estaban nada mal. Eran surtidas de tamaño más pequeño que todas las anteriores. La galleta que más recuerdo era una que tenía un trozo de pasta sabor cereza en el centro ¡se te quedaban pegados los dientes, peor que masticar pegamento!. Tuvieron un paso efímero, sólo se vendieron unos años, desapareciendo de las tiendas repentinamente. 

   Otras marcas de menor difusión pero que seguro llenaron y endulzaron la infancia de muchos niños fueron la marca Birba y la marca Solsona, ambas catalanas.

   Y dejo para el final una marca que aunque no fabricaba galletas las incluyo aquí porque la filosofía era la misma: las famosas pastas Reglero. Mucho más intensas y potentes. Daban un contrapunto muy interesante a las galletas surtidas. En la variedad está el gusto.

   Y una curiosidad. Recordaréis que a finales de los años 80 de repente en las cajas de todo tipo de galletas comenzaron a aparecer palabras en idioma árabe. Para poder exportar a estos paises las marcas españolas de galletas tuvieron que cambiar la composición de las mismas, en concreto las grasas animales por otras de origen vegetal ya que la religión musulmana no aceptaba ese tipo de grasas. El negocio es el negocio.

   ¿Cúal era tu surtida favorita?.